Exit print mode Print recipe A+ A- Undo all

Pimientos de Piquillo Confitados

Ingredientes:

Pimientos de piquillo
500 gr.
Enteros de buena calidad (preferiblemente Lodosa), y 40 ml. propio jugo de conservación de los pimientos
Aceite de oliva virgen extra
95 ml.
Suave
Mantequilla
25 gr.
Azúcar
1 Cucharada/s moka
Sal
6 gr.
Ajo
4 Diente/s
Opcional
Tomillo
2 Unidad/es
Opcional. Ramitas
Vinagre de Jerez
Al gusto
Opcional
Pimienta
Al gusto
Opcional

Modo de preparación:

Para los Pimientos de Piquillo confitados:
Escurre los pimientos con mucho cuidado para que no se rompan.
Reserva parte del líquido del bote.
Sécalos ligeramente con papel de cocina.

Aromatizar el aceite:
Calienta el aceite junto con la mantequilla en una sartén amplia.
Si utilizas ajo, incorpóralo ahora junto con el tomillo.
Mantén el fuego muy suave durante 5 minutos, sin permitir que el ajo tome color.
El objetivo es perfumar el aceite.

Comenzar el confitado:
Añade cuidadosamente los pimientos.
Deben quedar prácticamente en una sola capa.
Confita siempre a fuego muy bajo.
La temperatura ideal es de 80-90 °C.
Nunca deben freírse.

Incorporar los aromas:
Añade el azúcar, sal, pimienta, vinagre de Jerez y el jugo reservado
Mueve la sartén únicamente agitándola ligeramente.
Evita remover con cuchara.

Confitado lento:
Cocina entre 35 y 40 minutos.
Cada 8-10 minutos da la vuelta cuidadosamente a los pimientos con unas pinzas.
Durante la cocción el líquido irá reduciendo lentamente formando un glaseado brillante que envolverá los pimientos.

Reposo:
Apaga el fuego.
Deja reposar los pimientos dentro de la sartén durante 20 minutos.
Este paso mejora su textura y potencia el sabor.

Notas Finales:

Los mejores resultados se obtienen con Pimientos del Piquillo de Lodosa D.O.P.
El ajo nunca debe dorarse, solo infusionar el aceite.
La mantequilla aporta brillo y una textura más sedosa al glaseado.
Si los preparas el día anterior, estarán aún mejores.
Añade unas escamas de flor de sal justo antes de servir.

Déjalos reposar 12-24 horas en el mismo aceite y jugo de cocción dentro del frigorífico. Al día siguiente, caliéntalos muy suavemente (sin superar los 70-75 °C) antes de servir. Este reposo permite que el aceite aromatizado, el ajo, el tomillo y el ligero glaseado penetren en la carne del piquillo, consiguiendo una textura aún más melosa y un sabor mucho más profundo.